Todo lo que debes saber sobre el cultivo de malva en el jardín

cultivo de malva en el jardín

Las malvas son un elemento inseparable de los jardines rurales y una de las flores de jardín más bonitas. Desafortunadamente, cada vez se plantan menos en los jardines, lo cual es una pena porque su cultivo no es difícil y las flores deleitan con su extraordinaria belleza.

La malva (Althaea rosea) es una planta perenne, que se cultiva con mayor frecuencia como una planta bienal, porque florece más abundantemente en el segundo año.

Las hojas de malva son palmeadas, lobuladas, de color verde oscuro y ásperas. ¡Crecen hasta 25 cm de diámetro!

Las flores de malva aparecen desde finales de junio hasta octubre. Crecen en tallos cortos, en las axilas de las hojas, en la parte superior del tallo. Dependiendo de la variedad, pueden ser simples, semidobles o completas y pueden ser de color blanco, crema, amarillo, salmón, rosa, naranja, rojo, granate e incluso casi negro.

El desarrollo de la malva, como en todas las plantas bienales, se divide en más de un período de crecimiento:

En el primer año, la  planta forma una roseta baja de 5-7 hojas lobuladas.

En el segundo año, crece entre las hojas un tallo recto, grueso y frondoso, que puede alcanzar hasta 2-3 metros de altura.

Requisitos, cultivo y cuidado de la malva

El suelo para la malva tiene requisitos de suelo bajos y crecerá bien en prácticamente cualquier suelo de jardín, excepto arenas y arcillas compactadas, donde el agua está presente periódicamente. Se cultivará mejor en suelos fértiles, humus y bien drenados con un pH de 6-7. Al preparar el sustrato para el cultivo de malva, cavamos profundamente el suelo y lo mezclamos con compost, una fuente de humus valioso.

Te puede interesar:  Plantas importantes de Puerto Rico

Idealmente, crece mejor en una posición soleada, pero también se verá bien en sombra parcial ligera. A la sombra crecerá mal y florecerá menos, y sus brotes serán amarillos y exuberantes. El lugar debe ser tranquilo y resguardado de fuertes vientos, ya que podrían romper largos brotes de malva.

Riego y fertilización

El riego se requiere principalmente para plantas jóvenes en el primer año de cultivo. En el segundo año de cultivo, regamos las plantas regularmente durante la temporada para que la tierra no se seque en exceso. Sin embargo, no se debe mojar, porque la malva es sensible al exceso de humedad del suelo. Al regar, trate de no mojar demasiado las hojas. Debemos fertilizar el malva 1-2 veces por temporada utilizando un fertilizante universal, para plantas de jardín.

La malva puede crecer hasta 2 o 3 metros de altura, por lo que necesita apoyo. Para este propósito, las estacas o cañas de bambú clavadas a unos pocos centímetros de los brotes funcionarán mejor. Las plantas se atan a un soporte con una cuerda o cinta natural.

¿Qué pasa después de la floración?

Después de la floración, las plantas se eliminan con mayor frecuencia. Se pueden dejar en el suelo, pero su floración en los años siguientes será mucho más débil. Las malvas se cultivan mejor en un ciclo de dos años, porque, como hemos mencionado la planta florece más profusamente en el segundo año de cultivo.

Compartir

José Delgado

Biólogo de Profesión, tengo más de 15 años promoviendo la conservación de los bosques y suelos de PR y toda Latinoamérica. Creo firmemente que no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo como se destruye la biodiversidad de nuestros ambientes, todos podemos hacer algo para evitarlo desde nuestras trincheras. Gracias por seguirnos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.